Desde antiguo, un torbellino de voces procedentes de frailes, juglares, maestros de retórica, peregrinos y caballeros se encargó de propagar información, mucha de la cual consistía en noticias ficticias, míticas o falseadas. A lo largo de la historia, la desinformación, el sensacionalismo y la manipulación han marcado las estrategias de comunicación al servicio de diversos fines.

